Por: Juan Rodriguez - Títeres Paralamano - Sucre
MOSTRAR el valor de los títeres antes que andar proclamándolo.
Hace poco recuerdo haber leído en el blog de Elwaky unas nociones bastante desafortunadas que un cibernauta en estado de ociosidad escribía acerca de los títeres y los titiriteros, ideas que para ser francos muchas personas tienen sobre el oficio, y considero que esto no debe tomarse a la ligera, es una voz de alarma; la mayoría de las personas desconocen de qué se trata el teatro de títeres, y como lo desconocen tienden a emitir juicios a priori, peyorativos y acompañados de descalificación, la dificultad no está en ellos por no entender el universo del teatro de títeres, está en nosotros por no mostrarlo.

Debemos mostrar que el oficio del titiritero es un bien social, que construye y edifica el movimiento social, económico y político de un país, pero todo esto se demuestra con esfuerzo; con seguridad esos esfuerzos traerán consigo muchos errores, pero de los errores se aprende. No podemos negar que necesitamos una base sólida para revalorizar al teatro de títeres, considero que es el momento de dejar de exigir que nos acepten y reconozcan, para hacer que ese reconocimiento, con trabajo respetable y digno, con mucho esfuerzo, sudor y caídas, a la larga resulte inevitable.
Quizás valga encontrar una definición para el teatro de títeres como una manifestación en donde el lenguaje tiene modos y maneras característicos, donde la palabra y el movimiento se afirman y se manifiestan como una amalgama sólida, insoluble. Hasta que la gente no lo vea así tenemos entonces una tarea ardua, ¡pero vaya que vale la pena!
Sí, al diablo con la apoteosis de los títeres que, a fin de cuentas, es el único diablo.
Les dejo entonces compañeros con esto, para que puedan ustedes disparar desde sus teclados, acepto que se ofusquen y respondan apasionadamente, puteen que hace bien, para eso estamos publicando en la web. Disparen nomás, como dijo Fidel, “tengo el chaleco, el chaleco moral” (Y por favor, no tomen esta cita como una afrenta, más que todo como una nota con sentido del humor). Un abrazo